Gabriel boicotea el futuro de Cloe en ‘Sueños de libertad’ (Mejores momentos)
La tensión entre Gabriel y Cloe alcanza un punto de inflexión en el último capítulo de ‘Sueños de libertad’, donde lo que comienza como una conversación profesional se transforma rápidamente en un ejercicio de manipulación y humillación.

Gabriel convoca a Cloe para ponerla al día sobre la situación de la fábrica y el regreso inminente de Brosar, pero sus verdaderas intenciones no tardan en asomar.
El encuentro arranca con un tono aparentemente cordial. Gabriel informa a Cloe de que Brosar llegará «mañana, por la tarde» a Toledo para «supervisar el cierre de la fábrica personalmente y la venta de las instalaciones». Hasta ahí, pura rutina empresarial. Pero entonces Gabriel cambia de registro y le dedica unas palabras que parecen un elogio sincero: «Quería decirte, ahora que estamos a punto de cerrar la fábrica, que siempre me has parecido una gran profesional, a pesar de nuestros desencuentros». Cloe agradece el gesto, ajena a lo que viene después.
El giro llega cuando Gabriel saca a relucir la decisión de Cloe de rechazar un puesto en Nueva York. «Lo que sí que me sorprendió es que rechazaras ese cargo en Nueva York», desliza con calculada curiosidad. Cloe intenta restarle importancia asegurando que «ese cargo en Nueva York no me llamaba demasiado la atención», pero Gabriel no se lo traga. Él sospechaba que su permanencia tenía que ver con un compromiso con la familia De la Reina y sus planes de montar una nueva perfumería, aunque Cloe niega categóricamente tener información al respecto.
Es entonces cuando Gabriel muestra sus verdaderas cartas. Sin rodeos, la acusa de haber estado haciendo llamadas para enterarse de la oferta que Floral ha presentado por las instalaciones. Cloe intenta justificarse alegando que se trata de «una cuestión personal», pero Gabriel no está dispuesto a dejar pasar la oportunidad de herirla. Su golpe más bajo llega cuando vincula todo con Marta: «Desde que ha venido a la finca, tú te has convertido en un cero a la izquierda». La frase cae como una losa sobre Cloe, que apenas puede reaccionar.
Gabriel remata su jugada con una crueldad deliberada, sugiriendo que Cloe podría estar filtrando información privilegiada a Marta «para volver a sentirte querida», y añade con desprecio: «Eso me parece que sería un poco patético, ¿no te parece?». Una puñalada emocional en toda regla que deja a Cloe completamente desarmada.
Lo que resulta evidente es que Gabriel no solo pretende controlar el cierre de la fábrica, sino también neutralizar cualquier movimiento que pueda beneficiar a los De la Reina. Boicotear el futuro profesional de Cloe y aislarla emocionalmente forma parte de una estrategia más amplia en la que cada pieza debe quedar exactamente donde él quiere. La pregunta es si Cloe se dejará amedrentar o si esta humillación será el detonante que la empuje definitivamente al otro bando.








