‘Valle salvaje’: Las cosas se complican para Victoria (Mejores momentos)
Las cosas se complican para Victoria en ‘Valle Salvaje’.

Y mucho. La llegada del obispo de Burgos al caso que rodea su matrimonio con José Luis marca un antes y un después en la trama, con una escena tensa en la que la protagonista se enfrenta a un interrogatorio eclesiástico que no augura nada bueno.
Todo comienza con una presentación formal. Victoria es recibida y puesta frente al obispo, quien se hará cargo de su caso.
La frialdad del prelado queda patente desde el primer instante. Ni siquiera permite que Victoria se siente antes de que él lo autorice. «No recuerdo haberle dado permiso a que se siente», le espeta con una autoridad que no deja lugar a réplica. El tono está marcado desde el principio: aquí no hay cortesía, hay poder.
El obispo no se anda con rodeos. Para él, Victoria es «la mujer que ha originado este escándalo lamentable que tiene a la iglesia preocupada», alguien que ha ido «contra la ley de Dios y las leyes del reino». La acusación es directa y demoledora. Victoria deberá demostrar que no actuó de mala fe al aceptar casarse con José Luis Gálvez de Aguirre, en aquel momento duque de Valle Salvaje. La carga de la prueba recae sobre ella, y el obispo no parece dispuesto a conceder el beneficio de la duda.
Alguien intenta salir en defensa de Victoria, argumentando que tras el naufragio nadie podía saber si Dámaso seguía vivo. «Nadie podía saber si estaba vivo. De hecho, en el valle todo el mundo me dio por muerto. Incluida mi esposa.
Le aseguro que ella no sabía nada», se escucha en un alegato que busca protegerla. Pero el obispo contraataca con una observación envenenada: «¿No lo sabía o no quiso saberlo?». Y remata con un argumento que deja a Victoria sin escapatoria: «Doña Victoria no desposó con un capataz, con un pastor de ovejas. No desposó con un labriego. Desposó con un duque, con el de Valle Salvaje. Curioso, ¿no?».
La insinuación es clara. Para el obispo, el hecho de que Victoria se casara precisamente con un duque y no con cualquier otro hombre apunta a un interés que va más allá del amor. La sospecha de ambición planea sobre ella como una sombra que será difícil de disipar.
El encuentro termina de forma abrupta. «Volveré a verles en otro momento. Hasta entonces, queden con Dios», sentencia el obispo antes de retirarse, dejando a Victoria en una posición tremendamente vulnerable. Lo que debía ser una primera toma de contacto se ha convertido en una declaración de intenciones por parte de la Iglesia, que no parece dispuesta a absolver fácilmente a la protagonista. Las cosas, definitivamente, se han complicado para Victoria en ‘Valle Salvaje’.








